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Las zonas del cuerpo más sensibles al frío y cómo deberías cuidarlas

winters-1919143_1920 Proteger la piel del frío en Arbosana Farmacia

Con los termómetros bajo cero, toca abrigarse para no pasar frío, pero, además, hay que proteger la piel que queda expuesta. Las zonas más sensibles a las bajas temperatura son las manos y el rostro, y dentro de este, los labios y la nariz, sobre todo. Con el frío todas las pieles sufren, pero las más propensas a sufrir daños son las sensibles, las atópicas, con dermatitis o rosácea. Además del frío, en invierno la piel se enfrenta a otro problema: la sequedad ambiental que provocan las calefacciones. El contraste de temperaturas entre el interior y el exterior o abusar del agua caliente en la ducha pueden dañar la piel.

Sequedad, irritaciones y hasta eczemas

Los principales daños que puede sufrir la piel durante el inverno son la sequedad y los eczemas. El frío hace que la piel se reseque más, poniendo en peligro su función barrera y provocando irritaciones, inflamaciones y otras lesiones como los eczemas. La deshidratación provoca que la piel esté tirante, con esa desagradable sensación que todos hemos experimentado en algún momento. También podemos sufrir picores y, además, la piel estará áspera al tacto.

Otra lesión propia del invierno son los sabañones. Se trata de una inflamación, acompañada de picor y dolor, que suele afectar especialmente a los pies, las manos, los dedos, la nariz y las ojeras. Está causada por el cambio repentino de las temperaturas, y es más frecuente en personas con problemas de circulación.

Las zonas más sensibles al frío

La piel expuesta es la que sufre más los daños del invierno. Por una parte, las manos, que sufren tanto por las bajas temperaturas, como por los lavados. Las diferencias de temperatura o abusar del agua caliente pueden provocar sequedad e incluso dermatitis. Por otra parte, el rostro es otra de las zonas más sensibles al frío. Y dentro del rostro, los labios, ya que su fina piel, tiende a resecarse y puede, incluso, llegar a agrietarse. La nariz, las mejillas o barbilla pueden presentar rojeces y descamaciones.

Cómo cuidar la piel en invierno

  • Lo más importante es la hidratación de la piel a diario, para reforzar su función barrera. Hidrata el rostro, antes de salir de casa, con una crema para tu tipo de piel, los labios con un bálsamo, siempre que los notes secos, y las manos.
  • Si tu piel es sensible, tienes dermatitis, piel atópica o cualquier otro problema, te aconsejo llevar siempre encima una crema hidratante, para reaplicar cuando notes tirantez. Además, hay productos específicos para hidratar zonas sensibles como la nariz.
  • Evita abusar del agua muy caliente cuando te laves las manos y te duches. Aunque con el frío, en general, nos gusta ducharnos con agua caliente, lo ideal es usar agua tibia y lo mismo para lavarse las manos. El agua muy caliente aumenta la deshidratación de la piel y no es buena en caso de irritaciones.
  • Usa guantes y prendas de abrigo para proteger las manos, las orejas, la cabeza… Y evita, en la medida de lo posible, los cambios bruscos de temperatura, que también afectan a la piel.
  • No te olvides de la protección solar. Aunque sea invierno, los rayos UVA y UVB siguen siendo dañinos, así que si vas a estar expuesta y, sobre todo, si vas a la montaña, aplica un protector solar con un filtro mínimo de SPF 30.
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